LOMA es un estudio de paisajismo fundado en Lima en 2024.
Diseñamos jardines, terrazas, espacios públicos e infraestructura viva a partir de una lectura profunda del territorio: clima, luz, viento, suelo y agua. No empezamos por las plantas; empezamos por entender el paisaje.
El Perú es uno de los países con mayor diversidad de ecosistemas del mundo: costa árida, valles interandinos, cumbres andinas, selva amazónica, lomas, bosques de neblina, litoral salino y una enorme variedad de microclimas que moldean el territorio. Para LOMA, esa diversidad no es solo un dato geográfico: es el material de trabajo.
Creemos que las plantas no son decoración, sino infraestructura viva: dan sombra, regulan temperatura, retienen agua, sostienen biodiversidad, proveen recursos y transforman la manera en que se habita un espacio. Por eso trabajamos desde la coherencia ecosistémica, no desde la estética de moda; desde el manejo a largo plazo, no desde la imagen del día de la instalación.
Un jardín que crece, cambia, florece y sigue funcionando en el tiempo es el verdadero objetivo.
En LOMA no hacemos jardinería; trabajamos con las dinámicas vivas del paisaje. Analizamos sus funciones, usos y posibilidades de sostener vida en el tiempo, para diseñar espacios que mejoren las relaciones entre las personas, las plantas, el clima, el suelo, el agua y todos los seres que los habitan.
Nuestra mirada se sostiene en más de quince años de recorrido, estudio y diseño del territorio peruano, así como en una formación que cruza geografía, paisaje, ordenamiento territorial, urbanismo y diseño de jardines: Geografía y Medio Ambiente en la PUCP, Posgrado en Intervención y Gestión del Paisaje para el Ordenamiento Territorial en la UAB de Barcelona, Máster en Gestión y Valoración Urbana en la UPC de Barcelona y formación en Diseño de Jardines en California.
Antes de LOMA, cofundamos el colectivo botánico House of Birds en 2011 y luego Plantique en 2014, un estudio de paisajismo y la primera boutique de plantas de Lima. LOMA no nació de un escritorio, sino de años con las manos en la tierra: seleccionando plantas para distintos climas del país, observando qué se adapta y qué no, y aprendiendo que cada lugar exige una respuesta propia.
Esa práctica nos enseñó algo que ningún manual puede resumir del todo: los lugares nos forman tanto como nosotros los formamos a ellos.
Por eso, creamos paisajes que nos cultivan.
Diana arce claux